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— ¿Y en cuánto tiempo lo tendríais?
— Con IA, seis semanas. Llave en mano, todo incluido.
— ¿Y si después cambiamos algo?
— Tranquila, la IA se adapta sola.

Este diálogo nos lo reprodujo, casi palabra por palabra, la gerente de una empresa de gestión de alquiler vacacional de Palma de Mallorca que vino a pedirnos una segunda opinión. Tenía sobre la mesa la propuesta de una empresa de desarrollo de software con IA: precio atractivo, un PDF de catorce páginas y muchas capturas bonitas. No había nada ilegal en ella. Simplemente, lo importante no estaba escrito.

Una propuesta no es solo un precio: es la primera muestra de cómo va a trabajar contigo ese proveedor. Si ya has repasado cómo elegir una empresa de desarrollo de software con IA y has enviado un brief de una página, toca el siguiente paso: leer con lupa lo que te devuelven. Aquí no repetimos criterios de selección. Te enseñamos a detectar las frases que suenan bien y suelen traer problemas, tanto si tu negocio está en Palma como en Ibiza, en Menorca o en cualquier otro punto de las Islas Baleares.

Traductor de propuestas: lo que te dicen frente a lo que suele significar

Casi todas las propuestas problemáticas que vemos repiten las mismas fórmulas. Ninguna es mala por sí sola; el problema aparece cuando la frase sustituye a un dato. Usa esta tabla como traductor y, sobre todo, quédate con la tercera columna: es la pregunta que obliga a concretar.

Lo que pone la propuestaLo que suele significarLa pregunta que lo aclara
«La IA se entrena con tus datos y aprende sola»Nadie ha definido qué datos se usan, quién los limpia ni quién revisa los errores.¿Qué datos exactos usaréis, dónde se alojan y quién valida las respuestas antes de que lleguen a un cliente?
«Precio cerrado, todo incluido»Alcance difuso: cada cambio será un extra o se recortará calidad para cuadrar el precio.¿Qué queda fuera, cuántas rondas de cambios entran y a cuánto va la hora adicional?
«Entrega en 6 semanas», sin fasesEl calendario se ha calculado hacia atrás desde la venta, no hacia delante desde el trabajo.¿Qué veré funcionando en la semana 2 y en la semana 4?
«Usamos los modelos de IA más avanzados»El coste por uso no está estimado y la factura de la API la acabarás pagando tú.¿Cuánto costará la IA al mes con mi volumen real, en temporada alta y en temporada baja?
«Trabajamos con nuestra plataforma propia»Dependencia: puede que el código o los datos no sean tuyos o que no puedas llevártelos.¿De quién son el código, el repositorio y los datos el día que dejemos de trabajar juntos?
«Soporte incluido»Un correo electrónico sin plazo de respuesta.¿Qué tiempo de respuesta garantizáis un sábado de agosto?
«Precisión del 99 %»Una cifra de demo, medida con ejemplos escogidos.¿Con qué datos se ha medido y cómo lo mediremos nosotros con casos reales?
«Integración con tus sistemas»Se da por hecho que tu PMS, ERP o CRM tiene una API usable, sin haberlo comprobado.¿Habéis revisado ya nuestro sistema y su API? ¿Qué pasa si no la tiene o está limitada?

Semáforo: cuándo es ámbar y cuándo es rojo

No todas las alarmas justifican descartar a un proveedor. Muchas propuestas se escriben deprisa, con plantillas, y una frase vaga no siempre esconde mala fe. Lo que separa un aviso de un problema real es cómo reacciona la empresa cuando le pides que lo concrete.

Ámbar es una frase imprecisa que se corrige con una respuesta por escrito. «Soporte incluido» se arregla con un anexo que diga horarios y tiempos de respuesta; «precio cerrado» se arregla con una lista de exclusiones y una tarifa para cambios. Si el proveedor lo añade sin protestar, la alarma se apaga.

Rojo es cuando el proveedor se niega a concretar o le molesta que preguntes. Las cuatro alarmas rojas más habituales en las Islas Baleares son: no aclarar quién es el dueño del código, no permitirte exportar tus datos, no estimar el coste mensual de la IA y no enseñarte nada funcionando hasta el final del proyecto.

Una regla práctica que usamos con nuestros clientes: tres ámbar sin respuesta por escrito equivalen a un rojo. No porque cada uno sea grave, sino porque dicen mucho sobre cómo se gestionarán los problemas cuando el proyecto ya esté en marcha.

Una propuesta real, anotada línea a línea

Para que se vea en la práctica, estos son fragmentos anonimizados de una propuesta que revisamos para una empresa de chárter náutico con bases en Palma, Ibiza y Menorca. Querían un asistente con IA que respondiera consultas de reservas en cuatro idiomas y coordinara patrones y limpiezas entre las tres islas.

«Fase única: desarrollo e implantación del asistente IA multicanal. Plazo: 9 semanas.»

Nuestra nota: una sola fase significa no ver nada útil hasta la semana 9, justo cuando empieza la temporada. Propusimos dividirla: prototipo en la semana 3 con las preguntas reales del verano anterior y un periodo en modo sombra, en el que el asistente propone respuestas pero es una persona quien las envía.

«El cliente proporcionará la información necesaria para el entrenamiento.»

Nuestra nota: esta frase traslada todo el riesgo al cliente. ¿Qué información, en qué formato y para cuándo? En este caso, las bases de Ibiza y Menorca tenían tarifas en hojas de cálculo distintas, con nombres de embarcaciones diferentes. Unificarlas eran dos semanas de trabajo que nadie había presupuestado.

«Hosting y mantenimiento: a consultar.»

Nuestra nota: «a consultar» en una propuesta suele ser una sorpresa en la factura. Con tres bases y picos en julio y agosto, el volumen de consultas a la IA se multiplicaba por cinco respecto a marzo. Pedimos una estimación mensual con un escenario de pico de agosto y otro de temporada baja.

«El proveedor conserva la propiedad intelectual de la plataforma y concede al cliente una licencia de uso.»

Nuestra nota: rojo, tal como estaba redactado. Es razonable que los componentes genéricos que el proveedor reutiliza sigan siendo suyos, pero el código específico del proyecto, los prompts, la configuración y los datos deben ser del cliente, con un procedimiento de exportación documentado.

Resultado: el proveedor aceptó tres de los cuatro cambios y negoció el cuarto. El cliente firmó con fases, coste mensual estimado por escrito y cláusula de salida. El precio final subió un 11 %, pero desaparecieron los «a consultar» y las partidas abiertas. Ese 11 % salió mucho más barato que un agosto sin asistente.

Preguntas frecuentes que la propuesta debería responder (y casi nunca responde)

¿Quién es el dueño del código, de los prompts y de los datos?

Tú, salvo los componentes genéricos del proveedor, y debe estar escrito. Pide acceso al repositorio desde el primer día, no al final. Si la respuesta es «ya lo hablaremos», es una alarma roja.

¿Cuánto costará la IA cada mes, además del desarrollo?

Una propuesta seria separa el coste de construir del coste de funcionar: hosting, consumo de modelos de IA, monitorización y mantenimiento. En negocios estacionales de Mallorca, Ibiza o Menorca, exige dos cifras: temporada alta y temporada baja.

¿Cómo sabremos si la IA funciona bien?

Con métricas acordadas antes de empezar y medidas con tus casos reales: porcentaje de respuestas correctas, consultas que pasan a una persona y tiempo ahorrado por semana. Un «99 % de precisión» sin método no sirve para nada.

¿Dónde se alojan los datos y cómo se cumple el RGPD?

La propuesta debe indicar dónde se guardan los datos, qué proveedores de IA los procesan, si se usan para entrenar modelos de terceros y quién firma el contrato de encargo de tratamiento. Si tratas datos de huéspedes o pacientes, esto no es opcional.

¿Qué pasa si queremos cambiar de proveedor?

Debe existir un plan de salida: entrega del código, documentación, exportación de datos y un periodo de transición. Nadie firma pensando en separarse, pero quien tiene ese apartado claro suele ser quien menos lo necesita.

Cómo pedir correcciones sin romper la negociación

Detectar alarmas no obliga a enfrentarse. Lo más eficaz es devolver la propuesta con preguntas concretas y un plazo. Puedes copiar y adaptar este mensaje:

«Hola, gracias por la propuesta. Antes de decidir necesitamos por escrito cuatro puntos: (1) qué veremos funcionando en las semanas 2 y 4; (2) una estimación del coste mensual de IA y hosting con nuestro volumen de consultas en temporada alta y en temporada baja; (3) confirmación de que el código específico, los prompts y nuestros datos son nuestros, con exportación documentada; (4) los tiempos de respuesta del soporte en julio y agosto. Con esto lo comparamos y os respondemos esta semana.»

Un buen proveedor contesta en un par de días y sin dramas. Si la respuesta es vaga o molesta, ya tienes tu respuesta. En Derek Solutions incluimos estos cuatro puntos por defecto en nuestras propuestas de desarrollo de software a medida en Palma, y los aplicamos igual cuando trabajamos con empresas de desarrollo de apps en Ibiza o de Menorca.

¿Ya tienes una propuesta sobre la mesa? Te damos una segunda opinión

No hace falta que nos encargues nada. Envíanos la propuesta que te han hecho, aunque sea de otra empresa, y te la devolvemos marcada con el semáforo: verde, ámbar o rojo en cada apartado, con la pregunta exacta que deberías hacer en cada punto dudoso. Lo hacemos para empresas de Palma de Mallorca, Ibiza, Menorca y el resto de Baleares, normalmente en 48 horas laborables y sin compromiso.

Escríbenos a derek@dereksolutions.com · +34 680 283 973 y cuéntanos en una línea qué quieres construir y en qué isla trabajas.

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